Aunque para muchas familias caroreñas las lluvias representan un alivio, ante la falta de agua por tubería, para otras solo traen preocupaciones, debido al colapso de aguas negras dentro de sus propios hogares. Tal es el caso de los que habitan en la calle Torres con callejón Padre Zubillaga, quienes desde hace tres años conviven con el desborde de aguas fétidas en el sector. Problemática que se ha reseñado por este medio en repetidas ediciones.

Los residentes afirman que las acaecidas lluvias agravan cada día la situación, pues los ríos pestilentes recorren habitaciones, cocinas, baños y solares, impidiéndoles el acceso a estos espacios de sus hogares.

 

Afirmaron que ya no solo la propagación de zancudos, moscas y mosquitos la que los mantiene en la zozobra por el colapso cloacal, también la proliferación de serpientes, por lo que piden al Gobernador encargado de Lara que se aboque a solucionar la situación.

Texto: Raymar Falcón

Fotos: Cortesía

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